Cuida lo más importante

¿Cuál es la parte de nuestro cuerpo más importante? ¿Cuál es la que controla nuestra vida y gracias ella pensamos y aprendemos? Es el cerebro. Gracias a él solucionamos problemas, sentimos, percibimos y nos expresamos.

Pregunta importante: ¿lo sabemos cuidar y darle mantenimiento para su mejor funcionamiento?

1. Protégelo. Un gran error es no enseñarles a nuestros hijos las consecuencias negativas de dormir poco, tener mala alimentación, consumir alcohol, tener exceso de tiempo en pantalla y no hacer ejercicio físico.

2. Evita llenarlo de basura. El exceso de consumo de alcohol, drogas, cafeína y fumar cigarrillos electrónicos o «vapes» con nicotina o mariguana influyen en la reducción del flujo sanguíneo del cerebro produciendo efectos negativos en su trabajo cognitivo como en sus estados emocionales.

3. Ten metas claras. La vida debe tener propósitos positivos para guiar nuestra conducta y evitar cometer errores que puedan lastimar nuestro cerebro. El sentido de vida nos proporciona una luz que dirige por un camino saludable y seguro.

4. Controla el tiempo en pantalla. Revisar constantemente nuestros correos electrónicos, redes sociales, y ver videojuegos y series de televisión reducen la actividad de nuestro cerebro. Las investigaciones son claras: el exceso de tiempo en la tecnología incrementa el riesgo de sobrepeso y depresión.

La Academia Americana de Pediatría sugiere no más de 90 minutos diarios de uso de tecnología en forma recreativa o no productiva. Sabemos que será muy difícil para nuestros hijos, pero habrá una gran diferencia en chicos con problemas de atención e hiperactividad.

5. Aprende cosas nuevas. Cuando dejamos de aprender, nuestro cerebro empieza a morir. El cerebro es como un músculo, entre más lo ejercitamos, más fuerte será. El cerebro necesita nuevos retos y problemas complejos para mantenerlo activo y vigoroso.

6. Evita pensamientos rumiantes. Los pensamientos negativos aumentan los niveles de estrés, ansiedad e impactan en nuestros estados emocionales disminuyendo nuestro bienestar mental. Es muy importante cambiar creencias y pensamientos falsos que originan sentimientos nocivos y que producen un deterioro en nuestro funcionamiento cognitivo.

En estos tiempos de pandemia, cuidar la salud mental de nuestros hijos es prioritario. Depresión, ansiedad, estrés, pensamientos suicidas y otros trastornos emocionales no desaparecen por sí solos.

¿Cómo podremos descubrir sus estados emocionales si muchos padres no se atreven a tocar la puerta de su recámara por miedo a interrumpirlos en su videojuego o redes sociales?

¿Cómo podremos darnos cuenta si la mayoría de los maestros no exigen que sus alumnos enciendan sus cámaras de video durante las clases sincrónicas por temor a invadir su privacidad?

Padres y maestros deben estar alertas a cualquier señal de alerta o cambio de conducta para intervenir antes de que se convierta en un trastorno emocional profundo que lastime el cerebro en forma irreversible.

Hoy necesitamos estar más presentes y en contacto visual con ellos para prevenir y ayudarlos antes de que sea demasiado tarde.

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