¿La curiosidad mató al gato?

Familia21			Sección Vida		Periódico El Norte

Lo desconocido o incierto siempre produce temor y estrés para afrontarlo. Sin embargo, los padres debemos de armar de valor a nuestros hijos que traten nuevas cosas y tratar que salgan de su zona de confort y sean curiosos. Muchos papás tienen miedo de que sus hijos sean curiosos ya que pueden probar cosas peligrosas. Hay un muy viejo refrán muy conocido: “La curiosidad mató al gato.” Esta expresión siempre ha tenido una connotación negativa para evitar ser entrometidos o caer en alguna adicción. Sin embargo, los estudios nos indican que no siempre la curiosidad mata al gato.

La curiosidad es una emoción que impulsa a buscar información y experiencias novedosas para aumentar nuestro conocimiento. Es una de las capacidades emocionales más importantes del ser humano que por siglos se asoció a la búsqueda de la verdad, memoria y aprendizaje. Varios estudios han encontrado que las personas curiosas conectan mejor socialmente con los demás.

En un estudio realizado por el Dr. Todd Kashdan, profesor de Psicología de la Universidad George Mason, encontró que las personas curiosas en hacer preguntas a los demás sobre sus gustos, aficiones y estilos de vida desarrollaron vínculos sociales más fuertes que las personas que no se interesaban en conocerlos. ¿Por qué los niños de preescolar desarrollan habilidades sociales muy rápido? Porque su naturaleza es ser curiosos: “Mamá, ¿por qué…?” El niño pequeño es desea aprender y comprender todo lo que le pasa y sus constantes preguntas, algunas veces, llegan a cansar a sus papás contestando: “Porque así es hijito.” No destruyamos su instinto de curiosidad y que experimenten cosas nuevas. Me llama la atención cuando llega un compañerito nuevo a su salón de clases, empiezan las preguntas: “¿Cómo te llamas? ¿Cuántos años tienes? ¿Dónde vives? ¿Tienes hermanitos? ¿Te gusta jugar?”

Muchas personas pensamos que ser curiosos significa ser metiches. Sin embargo, muchos estudios nos indican que es un sinónimo de empatía e interés por el otro. Hay muchos papás muy preocupados porque sus hijos no saben hacer o tener amigos. Pero lo más importante primero es aprender a “SER AMIGO.” Una chica o un chico que primero sabe ser un buen amigo, no se preocupará por tener amigos, llegarán solos con ella o con él. Una de las grandes cualidades de ser un buen amigo es ser curioso por el otro. El Dr. Kashdan manifiesta que estar interesado por el otro es lo más importante para cultivar y mantener una relación saludable: “¿Cómo estás? Te veo algo preocupado, ¿te pasa algo?” No quiero que mal interpreten, no significa que soy metiche en lo que no me incumbe, sino tengo curiosidad ya que es mi amiga (o) y deseo ayudar. La mayoría de nosotros no deseamos abrirnos a los demás, pero cuando alguien se acerca y nos pregunta se detona la comunicación y el diálogo porque sentimos que el otro se preocupa por nosotros. Cuando mostramos curiosidad por el otro y le hacemos preguntas es más fácil entablar una relación más profunda.

La curiosidad nos ayuda leer las emociones de los demás. Los estudios son muy claros, las personas curiosas predicen mejor los estados emocionales de los demás ya que son más observadores en sus expresiones verbales como las no verbales. La curiosidad social nos ayuda a detectar ambientes difíciles en los grupos de trabajo o de amigos y poder facilitar su integración ya hay mayor sensibilidad en las reacciones faciales y físicas de cada uno de ellos.

 

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