Frugal en tiempos de excesos

La sociedad de hoy es, quizás, la más consumista en toda la historia. Y, además, los papás somos los más permisivos satisfaciendo hasta el mínimo deseo y en forma inmediata las peticiones de nuestros hijos.

Desafortunadamente la mayoría de los padres asocian la felicidad en la entrega total de cada uno de sus caprichos. Entre más tengan, se sienten «más felices.» Ante el estilo de vida de llenarlos de abundancia tenemos un modo opuesto que se llama «frugalidad».

La frugalidad es un estilo de vida basado en la sencillez, consumo responsable y ahorro. Las personas frugales son capaces de vivir con lo mínimo y no porque sean tacaños, sino porque eliminan las necesidades superfluas y consumir lo que realmente los hagan felices.

En los tiempos actuales es muy difícil educar a los hijos en forma frugal. La tecnología y el internet provocan impulsos para adquirir ciertos juguetes y hacerlos que sean indispensables en su felicidad. Me llama mucho la atención que ahora los niños se pasan horas viendo videos de otros niños o influencers jugando con ciertos juguetes y esto crea una necesidad imperiosa de obtenerlos.

¿Podemos, realmente, ser felices con poco? Mi respuesta es sí. Si estamos acostumbrando a nuestros hijos a conseguir inmediatamente lo que desean, los estamos formando ante un hábito de posesión y dependencia de objetos para lograr su felicidad. A continuación, presento algunos consejos para ser frugales y felices al mismo tiempo:

– Desconectarlos del consumismo. Este paso para una vida frugal es el más complicado de todos. Debemos de regular el uso y contenido de la tecnología en nuestros hijos. Reducirles la exposición de comerciales que ocasionen que un simple impulso o deseo se convierta en una necesidad primaria inmediata de satisfacer. Recordemos: más, no es mejor.

– Aprender a vivir con menos de lo que tenemos. Comprendo que existen buenos ingresos económicos y que podemos tener ciertos lujos para vivir. Existir con menos significa consumir menos de lo que deseas adquirir. Si un hijo universitario necesita automóvil para ir a clases puedo proporcionarle un vehículo seguro y adecuado a sus necesidades como estudiante, pero no le ayudaremos entregándole un auto de lujo simplemente para crear en él estatus. En el libro de Thomas J. Stanley titulado The Millionaire Next Door: The Surprising Secrets of America’s Wealthy (El millonario de la puerta de al lado: Los secretos sorprendentes de la abundancia americana) demuestra que uno de los rasgos comunes en las personas millonarias es que saben vivir por debajo de sus posibilidades y riquezas.

– Adquirir lo valioso. Es importante vivir rodeado de pocas cosas y comprar solamente aquellos bienes materiales que realmente de necesitan y que aportan valor a las vidas.

– No desperdiciar. ¿Por qué pagamos un buffet de comida con un costo alto si solamente comemos poco? ¿Por qué cocinar grandes cantidades de comida si se tira todos los días? Las personas frugales aprenden a no desperdiciar los bienes y recursos. Lo más importante es la calidad y no la cantidad.

– Vive para ti y no para los demás. Muchos viven para otros y tratan de aparentar un nivel de vida (estatus) que realmente no les corresponde. Están tan preocupados en qué pensarán sus familiares, compañeros de trabajo y amigos en su coche nuevo y no en lo que realmente aporta.

– Atención en gastos pequeños. ¿Sabemos lo que gastamos al año si compramos diariamente un café del valor que solamente cuesta 80 pesos o la botella de agua en el despachador de la tienda? Al año estaremos gastando alrededor de 20 mil pesos. Estos gastos tan pequeños se conocen como «hormiga» y tienen un impacto en los gastos totales. Si no me crees anota lo que consumes diariamente y multiplícalo por sus semanas y meses y observarás el resultado.

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