Saber perdonar

El Dr. Roy Baumeister e investigadores de la Universidad Estatal de Florida afirman que las emociones negativas son mucho más poderosas y destructivas que las experiencias positivas.

 

El Dr. Baumeister explica que para poder mantener una salud mental positiva debemos experimentar cinco eventos o emociones positivas por cada vivencia emocionalmente negativa.

 

En su artículo «Bad is stronger than good» resume sus estudios y comprueba que es más fácil recordar críticas que experiencias recibidas de aprobación o gratitud. Ataques emocionales destructivos son devastadores a la confianza, seguridad y autoestima.

 

Cuando criticamos negativamente a otro, su reacción no es dejar de amarte si no dejar de amarse él mismo. Las palabras son poderosas para motivar, pero también para destruir. Pensemos siempre antes de hablar y aprendamos a recibir, filtrar y perdonar.

 

Una gran lección de vida que debemos aprender es saber perdonar a quienes nos lastiman. Equivocarse es un defecto que todos cometemos, pero saber perdonar es una virtud que muy pocos la desarrollan.

 

El perdón es una cualidad que nos ayuda a ser plenos.

 

Uno de los problemas emocionales más severos que nos aniquilan es ser «rumiantes.» Tener un pensamiento rumiante es darle vueltas sin parar a todo lo que nos preocupa y no podemos olvidar. Ser rumiante es estar masticando una bola de pensamientos o experiencias que cada vez se hace más grande ya que no la podemos soltar o tragar. Se pasa de un lado a otro de la cabeza y cuando pensamos que la olvidamos, nos la tragamos otra vez. Nos hace gastar energía y produce agotamiento físico, cognitivo y emocional.

 

Comprendo que no es sencillo olvidar y menos perdonar a alguien nos lastimó, especialmente personas que amamos como familiares, amigos y compañeros de vida.

 

Mantener sentimientos de rencor, enojo y venganza hacia alguien provoca nuestra propia destrucción. Es como si estuviéramos bebiendo veneno y esperar que la otra persona muriera.

 

Perdonar es crear un estado de paz interior a pesar de las cosas dolorosas que sucedieron.

 

No es olvidar sino poder recordar sin dolor. Algunas veces el hábito que tienen los amigos de reunirse y tener largas conversaciones de lo que les pasa es un buen esfuerzo emocional, pero es muy peligroso ya que pueden echar más leña al fuego y no ayuda a olvidar y menos perdonar: «¡No puedo creer que sigues viviendo con tus papás! Yo que tú le diría las verdades a tu papá y …». «¡Qué bárbara! No puedo creer lo que te hizo. Yo en tu lugar le diría… y le haría…». «No entiendo cómo sigues con él. Es un patán. Me vengaría y …». Muchas veces estas pláticas producen más rencor y pensamientos rumiantes que desahogo y paz.

 

No es fácil levantarte por la mañana y decir: «Hoy será un gran día y perdonaré a mi padre todo el dolor que me ha hecho».

 

Es un proceso continuo y lento que requiere de acciones concretas para encontrar la paz interior. Una estrategia es practicar la meditación para promover pensamientos positivos y soltar poco a poco los rencores. Escribir en un diario es una buena idea para expresar nuestras emociones y canalizarlas con un sentido de trascendencia.

 

Cuando uno expresa en forma verbal sus sentimientos hay poco filtro y expresamos más nuestros impulsos. Al escribir nuestro cerebro se detiene y reflexiona sobre los pensamientos y crea más fácilmente emociones positivas como el perdón.

Comment (1)

  • Pilar Lopez junio 27, 2021 at 3:40 pm Reply

    Saber perdonar ayuda mas a quien perdona, que al perdonado

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