Pensamientos tóxicos

Periódico Vanguardia

La pandemia ha provocado un incremento considerable de emociones negativas que pone en peligro nuestra salud mental. El aislamiento social y sentimientos de soledad provocan que nos estanquemos en pensamientos tóxicos como pesimismo y desesperanza que aumenta el riesgo de estrés, ansiedad y depresión que nos destruyen en nuestro interior. La semana pasada una alumna me comentaba en clase: “Maestro, no puedo dormir. Cada noche al momento de acostarme se me vienen a mi mente una gran cantidad de pensamientos negativos que no me dejan tranquila. Generalmente me gana el sueño hasta las 2 ó 3 de la mañana y duermo solamente de tres a cuatro horas diarias. No puedo evitar estresarme de mis razonamientos.”

Hay 5 formas para poder regular y eliminar pensamientos tóxicos:

Cuando nos inmovilicemos con pensamientos negativos en nuestra cabeza, hay que escribirlos en un diario. Plasmar nuestras ideas en forma escrita ayuda a organizarlas mejor y podemos encontrar el mejor camino para su solución. ¿Cuántos de nosotros teníamos un diario en nuestra adolescencia? No solamente escribíamos nuestras experiencias del día sino además nuestras preocupaciones, logros y agradecimientos de lo vivido.

Acostumbremos a nuestro cuerpo y cerebro alimentarlo con alimento saludable. Un alimento balanceado es clave para un buen rendimiento corporal y cognitivo. Omega 3 tiene grandes beneficios a nuestro corazón, cerebro, piel y fortalece nuestros huesos. Mejora nuestra función cognitiva y memoria.

Realizar actividad física regularmente. El movimiento corporal nos ayuda a reducir el estrés, aumenta las endorfinas que nos ayuda a sentirnos mejor y regula nuestros impulsos, emociones y pensamientos.

Dormir con calidad. El sueño es un proceso esencial para mantener un buen equilibrio en nuestra mente. El cerebro libera hormonas al dormir que facilita un buen funcionamiento del cerebro. Evitemos tener tecnología en la recámara y organizar nuestro tiempo para que el horario del sueño sea prioritario.

Ser agradecidos. La gratitud es un sentimiento de valoración de un bien o favor recibido. Es una práctica que puede cambiar y mejorar nuestro bienestar. El cerebro tiene una predisposición de mantener y conservar en nuestra mente la información negativa. Tendemos a ser “rumiantes emocionales” que masticamos constantemente pensamientos tóxicos y nunca los tragamos o los olvidamos.

Meditar. Es una actividad que hacemos conciencia de nuestro presente y realizar una conexión con nosotros mismo y el entorno. La meditación ayuda a experimentar paz interior y un equilibrio entre nuestra mente, cuerpo y el mundo exterior. Ayuda a reducir el estrés, fomenta la salud emocional, reduce la ansiedad y depresión y mejora el sueño.

Busca un psicoterapeuta. Muchas personas tienen una idea errónea y se niegan ir con un psicólogo. Piensan que pedir ayuda psicológica significa que tienen un problema emocional muy profundo o que “estás loco.” Sin embargo, un terapeuta es un profesional que nos ayuda a ordenar nuestros pensamientos y regular nuestras emociones. Nos ayuda y apoya para salir con éxito de nuestros problemas y nos aconseja para no caer en los mismos errores.

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