Adictos desde la cuna

Esta semana publicaremos el libro Adictos desde la cuna, obra que busca sensibilizar a los padres jóvenes sobre los riesgos cerebrales, emocionales, cognitivos y ejecutivos que conlleva la exposición temprana de sus pequeños a las pantallas.

Nos encontramos ante un estilo de vida en el que celulares y tabletas se han transformado en parte del paisaje. Los encontramos en casa, en el supermercado, en restaurantes, incluso en manos de bebés que aún no saben caminar ni hablar. «Es solo un ratito», dicen muchos, pero la ciencia nos dice que ese «ratito» puede alterar el desarrollo del cerebro infantil.

La primera infancia -de los 0 a los 5 años- es un periodo crítico para el desarrollo cerebral, pues en ese tiempo se conectan más de un millón de neuronas por segundo. Estas conexiones no ocurren frente a una pantalla, sino a través del contacto humano: la mirada de mamá, la voz de papá, el juego libre, los abrazos, las canciones y las palabras repetidas con dulzura.

Cuando esas experiencias se sustituyen por el uso de pantallas, el cerebro deja de recibir los estímulos que necesita para crecer. Investigaciones como la publicada en JAMA Pediatrics (2020) demuestran que la exposición prolongada a pantallas en niños menores de 3 años se asocia con retrasos en el lenguaje, problemas de sueño, trastornos de atención, irritabilidad, déficits en funciones ejecutivas y una disminución del autocontrol.

Uno de los hallazgos más inquietantes es que los bebés con alta exposición a contenidos como CoComelon o Baby Shark muestran síntomas similares a los de una dependencia digital: se calman al ver la pantalla, pero se frustran cuando esta se apaga y manifiestan un menor interés por interactuar con otras personas.

Adictos desde la cuna no sólo advierte, también ofrece soluciones prácticas, realistas y respetuosas para reconectar con nuestros hijos. Incluye guías para reducir el uso de pantallas sin generar culpa ni castigos.

Muchos padres se sienten desbordados: trabajan largas horas, cuentan con escasas redes de apoyo y enfrentan el desafío de criar en un mundo hiperconectado. Es comprensible que recurran a las pantallas como una especie de «chupón digital». Sin embargo, este libro invita a repensar la crianza digital y modificar hábitos cotidianos antes de que sea demasiado tarde.

Está dirigido a padres, abuelos, educadores y cuidadores. Criar también es saber decir NO a tiempo. El desarrollo emocional y cognitivo de nuestros hijos no puede esperar.

La infancia no se repite. Protegerla es nuestra responsabilidad.

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