La sociedad ha tenido grandes transformaciones en los últimos años, así como los estilos parentales. Hace 50 años predominaba el estilo “Autoritario” donde los padres tenían la última palabra y su disciplina era rígida y hasta física. A partir de la década de 1980’s se cambia a un estilo parental, llamado por los americanos, “Helicóptero” donde los padres supervisan y están presentes en cada una de las actividades de sus hijos evitando su fracaso.

 

A partir del nuevo milenio tenemos un nuevo parental llamado “Barredora”. Todos nosotros hemos visto en las calles esas máquinas gigantescas con grandes cepillos que recogen basura a su paso y liberan todo obstáculo de basura a su paso. Algo parecido hacen los papás con sus hijos. Los papás van delante de sus hijos quitando todo a su paso que les pueda estorbar a su éxito y liberándolos de frustraciones y carencias para evitar ansiedad y hasta depresión. La semana pasada publiqué en esta columna “¡Qué fragilidad” haciendo conciencia de la generación tan débil que estamos formando y su causa es tener papás “barredoras!”

Este marzo pasado el periódico americano New York Times publicó un artículo titulado: “How Parents Are Robbing Their Children of Adulthood” (Cómo los papás están robando a sus hijos su adultez)

 

Alertando de cómo muchos papás pagan grandes cantidades de dinero a las universidades para que sean admitidos sin necesidad de pasar los exámenes de ingreso.

No sirve quitarles la basura o piedras de su camino, mejor preparémoslos con habilidades para lidiar cualquier obstáculo que enfrenten. semana pasada fui a Hermosillo a impartir una conferencia y una maestra me comentó que el grupo de WhatsApp de tareas de mamás ya pasó a otro nivel: “Maestro, primero las mamás posteaban mensajes para conseguir la tarea que sus hijos olvidaron anotar en la escuela. Ahora, no solamente preguntan o les hacen la tarea, sino contratan profesionales para que se las hagan.”

Hasta en las mismas universidades hay lugares que los estudiantes pueden recurrir y pagar para que realicen sus proyectos semestrales cuyos costos van desde 500 pesos hasta 5 mil.

Una de las habilidades más importantes que debemos enseñar a los niños es el “autocontrol.” Es la capacidad de controlar impulsos o deseos que impidan lograr metas significativas y positivas. El niño debe elegir bien las metas y poner todos los medios para lograrlas. Por ejemplo, primero es la tarea y luego el videojuego o comer la ensalada y al final el postre. Muchos papás deciden esconder el videojuego o el postre para evitar berrinches o gritos. ¿Por qué esconder? Debe aprender a enfrentar obstáculos y vencerlos. Si los niños nunca los afrontan, entonces ¿cuándo los podrán resistir en el mundo real?

 

Según Consumer Expenditure Survey (Cuestionario del Gasto del Consumidor) reporta que esta nueva generación de padres invierte más dinero en sus hijos que cualquier otra generación anterior. Son padres más obsesivos: no quieren que se ensucien en la arena, constantemente limpian con antibacterial todo lo que toca sus manos, presionan a los entrenadores para que sean el capitán del equipo y a la maestra para que baile su hija frente al recital.

El problema que este mal hábito es difícil de romper porque aún con los hijos adultos buscaremos quitarles toda piedra que los pueda tropezar. Si renuncian a un trabajo, buscaremos nuestras influencias para colocarlo en otro, si se divorcian los aceptaremos en casa con todos los privilegios, si se casan les pagaremos su boda, luna de miel y hasta casa para que no paguen renta. ¿Hasta cuándo les resolveremos todos sus problemas? ¿Qué sucederá cuando no podamos despertarlos para que no lleguen tarde a la universidad? ¿Qué pasará con ellos?

Familia21

Sección Vida

Periódico El Norte