¡Gracias, mamá!

Un «gracias» antes de que sea tarde. ¿Cuántos de nosotros ya no tenemos a nuestra madre a nuestro lado?

Claro, hay que celebrarla cada año con flores, comidas, mensajes y hasta serenatas. El Día de las Madres se ha convertido en el momento ideal para reconocer su amor, dedicación y sacrificios. Pero también nos permite pensar: ¿le estamos agradeciendo a mamá solamente una vez al año o en cada momento de nuestras vidas? No esperemos que sea demasiado tarde.

Ser mamá es quizás el rol más difícil y menos agradecido a menudo. Las mamás se levantan primero y se acuestan al último. Son quienes sostienen la casa, las emociones y los sueños de sus hijos. Quienes cargan con preocupaciones silenciosas, noches en blanco y una agenda interminable de tareas invisibles.

Y aún así muchas veces no les decimos «gracias» con suficiente frecuencia. Nos acostumbramos a que ahí esté. Como si lo diéramos por hecho. Hasta que un día ya no están.

Hay estudios que no que nos dicen que la mayoría de las personas que pierden a su madre sienten que les quedaron cosas por decir: palabras de amor, de agradecimiento, reconocimiento.

La psicóloga y autora Julie L. Hall, en su libro The Narcissistic Family Files expone el caso de muchas personas que, tras la muerte de su madre, expresan emociones negativas de remordimiento. Hall indica que la idealización social de la figura materna puede resultar una carga de presión extra que genera el sentimiento de no haber estado «a la altura» para expresar gratitud.

Lo peor es que dejamos pasar los días. Y un día, sin avisar, el tiempo nos castiga y quita las oportunidades para expresar nuestro agradecimiento. Por tanto, cuando celebremos el Día de las Madres, quiero invitarte a que no estés esperando el momento de que sea demasiado tarde.

Agradecer no es solamente decir «gracias», es agradecer cuando escuchas a mamá, cuando compartes tiempo de calidad con ella, cuando pones en práctica sus consejos, cuando te preocupas por ella y cuando reconoces todo lo que hizo por ti.

El mejor homenaje a mamá no es un mensaje en las redes sociales. Es un abrazo de verdad, una palabra sincera, una acción concreta que le haga ver a ella que todo lo que ha hecho ha valido la pena.

Un mensaje para los papás: debemos demostrar a nuestros hijos cómo valorar a su mamá y honrarla. Los hijos aprenden por el ejemplo: al vernos valorar su esfuerzo, ser detallistas, respetuosos y cariñosos con mamá, también lo aprenderán.

Hoy está aquí. Hoy podemos darle un abrazo. Hoy podemos llamarla. Hoy podemos hacerle compañía. No esperemos al «hubiera» para darnos cuenta del valor que tiene.

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