Tengo una gran preocupación por mis estudiantes respecto a la pregunta: ¿Qué significa aprender?
En mis clases lancé la pregunta: Para ustedes, ¿qué significa aprender? Y las respuestas fueron «pasar un examen y ya», «hacer un proyecto para obtener una calificación» y «aprender es saber contestar un examen o realizar una tarea».
Muchos padres esperan que sus hijos, al asistir a la universidad, empiecen a estudiar con ganas de aprender. Pero parece que el objetivo de muchos es obtener un título para ganar mucho dinero.
El hecho de aprender no tiene sentido sólo para hacer trabajos o llegar a algunos exámenes o memorizar conceptos. Aprender es descubrir, comprender, transformar. Y lo más importante: el aprendizaje es un proceso que se pierde porque supone reaprender.
Les pregunté: «¿Quién tiene la práctica de revisar los cuadernos o resúmenes, incluso si ya no hay examen?». La respuesta fue cero. «¿Quién de ustedes al escuchar un conocimiento nuevo lo profundiza por su cuenta en su casa?». Obtuve la misma respuesta.
¿Por qué pierden los universitarios el interés por aprender?
- Alto grado de inmediatez digital: Crecieron en un entorno donde todo está a un clic. Esto afecta la paciencia para profundizar en un tema.
- Educación centrada en la nota: Durante años recibieron gratificación por la nota, no por la curiosidad o el esfuerzo. Al llegar a la universidad, estudiar «para aprender» se entiende como inútil.
- Falta de fin: Si no entienden para qué sirve lo que aprenden, pierden la motivación.
La neurociencia demuestra que, aunque los estudiantes olviden conceptos, el cerebro guarda rastros de memoria. Recuperar un tema es más rápido y efectivo que aprenderlo de nuevo.
Ejemplo: un joven que estudió biología en prepa y la olvidó, podrá recuperarla en la universidad, si revisa sus apuntes. La memoria trabaja como un músculo: cuanto más se entrena, más sólido es el aprendizaje.
Aunque los hijos ya estén en la universidad, los padres aún pueden influir en sus hábitos de estudio y motivación:
- Consolidar la revisión de notas, incluso sin examen próximo.
- Recordar que repasar no es perder el tiempo, es consolidar el aprendizaje.
- Preguntar: ¿De qué forma lo que estudias se vincula a tu carrera, intereses o problemas del mundo?
- Valorar más el esfuerzo que la nota final.
- Fomentar la conversación en casa sobre lo que aprenden, pedir ejemplos o animarlos a enseñar a otros.
Los universitarios necesitan redescubrir el valor de aprender. La prisa por exámenes y la obsesión por las notas se alejan del propósito de la formación.