El lunes pasado recibí una recomendación de uno de nuestros lectores acerca de educar a la gente sobre el uso del celular. A continuación presento una reflexión sobre esta inquietud.
En estos años vivimos una transformación sin precedentes: el uso del teléfono ha llegado a todos los rincones. No hay lugar donde no se revise, sin importar la actividad familiar o social que realicemos. Nuestros hijos han aprendido esta práctica.
Necesitamos rescatar la convivencia, respeto y atención en las relaciones en común. Debemos restablecer las reglas de etiqueta que nuestros abuelos y padres no enseñaron cuando éramos pequeños. Así como enseñamos a nuestros hijos a saludar, a pedir permiso o a dar las gracias, también debemos enseñarles normas al utilizar la tecnología.
¿Qué es la etiqueta digital en el uso del celular? Es el conjunto de normas para el uso correcto y respetuoso de los celulares en público y en la intimidad. No es una prohibición, sino el establecimiento de límites que favorecen las relaciones humanas, la atención plena y el bienestar mental.
Incluye aspectos como no interrumpir las conversaciones consultando el teléfono, no tomar fotos sin consentimiento, no utilizar el teléfono en la mesa o en clase, cerciorarse de que no se expidan mensajes injuriosos u opiniones degradantes y saber en qué momento desconectarse para hacerse presente.
El uso indiscriminado del celular sin la aplicación de normas puede ocasionar problemas en nuestros hijos:
- Relaciones deterioradas. Un niño que utiliza el celular en situaciones no adecuadas (en la mesa, durante una reunión familiar o una charla contigo o con los amigos) puede parecer indiferente, distraído o grosero.
- Falta de empatía. La etiqueta digital es ponerse en el lugar del otro. Sin esta medida los pequeños pueden compartir contenido humillante, realizar bromas o ignorar sentimientos ajenos.
- Normalización del desinterés y la distracción. Cuando los niños piensan que es normal mirar su celular mientras los otros hablan, van dejando el hábito de la escucha activa.
- Pérdida del autocontrol. Si un niño no sabe cuándo usar el celular se convierte en un sujeto dependiente de la existencia constante de estímulos.
- Menosprecio a la autoridad y reglas. Si un niño no es corregido cuando utiliza el móvil en clase, interrumpe una conversación o hace caso omiso de sus padres, el menor considera que todo está permitido.
No se debe confundir la etiqueta digital con censura o rigidez: es educar a nuestros hijos en el respeto, la autoconciencia y la empatía. Si no somos ejemplo y no establecemos límites, estamos enseñando que la pantalla se antepone a las personas.