Casino en el bolsillo

¿Estás al tanto que tu hijo podría estar en apuestas desde su celular sin que tú lo sepas?

Hoy los jóvenes no necesitan viajar a Las Vegas para entrar a un casino, basta con tener un teléfono. Y lo que parecía un pasatiempo, como ver deportes o jugar videojuegos, puede convertirse en una puerta peligrosa a la adicción al juego.

Durante años, el ser humano ha sentido atracción por los juegos de azar. Pero nunca había sido tan fácil su acceso.

Gracias a los celulares, cualquier adolescente puede apostar desde su recámara ante el desconocimiento de sus padres. Hoy basta con descargar una «app», dar de alta una tarjeta de crédito y deslizar el dedo.

Hay una gran cantidad de lugares de apuestas, muchos disfrazados de videojuegos para atraer la atención. No sólo imitan las estrategias de redes sociales para mantenernos enganchados, sino que usan algoritmos para personalizar las apuestas y manipular el comportamiento del usuario, muchas veces menor de edad.

Existen juegos tipo «simulación de apuestas» en los que se usan monedas virtuales, diamantes o tokens, sin dinero real al principio. Sin embargo, la experiencia es parecida a las apuestas reales: se realizan predicciones, se entregan recompensas o se reciben premios para fomentar la participación.

La UNICEF señala que 8 de cada 10 adolescentes han accedido o conocen a alguien que ha usado aplicaciones de apuestas online en el último año. Y el problema es que todos los adolescentes tienen acceso a estas plataformas porque mienten en su edad.

¿Por qué es tan peligroso para nuestros hijos?

  • Tiene acceso 24/7: El celular es un casino portátil y pueden entrar a cualquier hora y desde cualquier lugar.
  • Pérdidas económicas: Muchos jóvenes gastan lo que no tienen. Un estudio reciente en EU reveló que el 60 por ciento de los apostadores deportivos que depositan 500 dólares o más al mes no pueden pagar al menos una factura mensual.
  • Problemas mentales: La adicción al juego altera las rutas de dopamina del cerebro, igual que el alcohol o las drogas. La ansiedad, la depresión y los pensamientos obsesivos son cada vez más frecuentes entre los jóvenes apostadores.
  • Impacto en su desarrollo: Apostar impide alcanzar metas clave: estudiar, trabajar, ahorrar, formar una familia, etc.

Los datos son alarmantes: Casi el 70 por ciento de los estudiantes norteamericanos apuestan en deportes y uno de cada cinco jóvenes presenta síntomas de adicción al juego.

¿Qué podemos hacer? Habla del tema, revisa los videojuegos, instala controles parentales. También, no normalices el juego. Evita frases como: «Apuesta para hacerlo más emocionante» o «Sólo es por diversión». Y da el ejemplo. Si apuestas, hazlo de forma responsable.

La adicción a las apuestas ya no es un problema de adultos en casinos. Es una realidad silenciosa que está entrando en los hogares a través de los celulares de nuestros hijos. Prevenir hoy puede salvar su futuro académico, emocional y financiero.

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