Periódico Vanguardia

Más de un año ha pasado que los estudiantes de todo el mundo fueron enviados a casa para aprender. Las escuelas y los maestros han tratado de mantener el mismo nivel de aprendizaje y los estudiantes transformaron sus recámaras, comedores y salas en salones de clases para cumplir con los objetivos escolares.

Esta transformación los ha afectado como la cancelación de sus actividades deportivas y artísticas, ceremonia, viaje y baile de graduación, reuniones con sus amigos y esto provoca en nuestros hijos adolescentes sentimientos de angustia y soledad. Algunos de sus comentarios son:

“Tengo 1000% más de ansiedad.”

“Me siento muy sola en todo este tiempo.”

“Me encanta estar con mi celular, pero ahora me estresa ya que es todo lo que hago.”

Las consecuencias son muy severas por el tiempo tan alto que están en pantalla durante el día ya que está asociado con ansiedad, depresión, obesidad, impulsividad, conductas desafiantes, baja autoestima, soledad y adicción a la tecnología. ¿Sabías que el tiempo con el celular y la tableta se ha duplicado en esta pandemia?

¿Qué necesita el cerebro de nuestro hijo adolescente? La neurociencia nos ayuda a responder esta pregunta. Es claro que el cambio hormonal y otros neurotransmisores afectan en el comportamiento de su vida. Hay tres realidades que son claras:

Sus cerebros necesitan socializar.

Sus cerebros necesitan estructura y límites.

Sus cerebros necesitan actividad física y dormir.

Socialización. La pandemia ha provocado un aislamiento físico y social en nuestros hijos, por lo que los adultos necesitan ayudarlos a encontrar maneras para conectarse. El celular, la tableta y los videojuegos se han convertido en instrumentos esenciales de conexión. Permitamos, con supervisión y límites, el acceso a la tecnología sabiendo de sus deficiencias, pero en la mayoría de los casos es su única ventana al mundo.

Estructura y límites. En el último año y medio se han derrumbado y reducido la mayoría de nuestras rutinas significativamente como ir a la escuela, asistir a las actividades extracurriculares, hora para ir a dormir y levantarse cada mañana han desaparecido por meses. La estructura es fundamental para crear horarios, fortalecer el carácter y desarrollar hábitos para la vida.  Es muy importante tener horarios para levantarse, hacer ejercicio, bañarse, vestirse, desayunar, hacer tarea, reuniones familiares y descansos. Las reglas son primordiales para regular sus impulsos como los celulares apag

ados mientras estás en clase, no televisión al realizar las tareas y no tecnología en sus recámaras y menos por las noches.

Actividad física y dormir. El ejercicio produce una gran cantidad de endorfinas (neurotransmisores cerebrales de regulación emocional y corporal) que facilitan el funcionamiento del cerebro como atención, motivación, retención y control de impulsos y emociones. La mayoría de los adolescentes duermen menos de seis horas en promedio cada noche. Los expertos afirman que necesitan entre nueve y nueve horas y media. Sin embargo, la mayoría afirma que estos patrones han sido destrozados por la pandemia. Esto es muy cierto, en mis clases cerca del 50% de mis estudiantes universitarios tienen problemas de sueño e insomnio.

Evitemos que duerman con el celular en sus recámaras, consuman cafeína antes de dormir, realizar actividad física y crear el hábito de leer un libro (en papel) 30 minutos antes de dormir.