Para nuestros hijos

Esta columna ha sido, desde sus inicios, un espacio de reflexión y de intercambio sobre las preocupaciones de madres y padres respecto a los temas que afectan la crianza y la educación de nuestros hijos. Sin embargo, en los últimos años he detectado un fenómeno persistente y muy grave: los jóvenes navegan día tras día en un océano de desinformación.

Por ello me siento responsable de dedicar algunos artículos directamente a ellos y a sus problemas.

Como dice el refrán: «nadie es profeta en su propia tierra». Para muchos jóvenes, los padres suelen ser la fuente de menor credibilidad, no porque no los amen, sino porque creen que no entienden su mundo. En cambio, si ese mensaje llega del exterior, suele ser escuchado con mayor atención.

Ese es precisamente el objetivo de este artículo: hablarles desde fuera, pero pensando en ustedes.

Quiero advertirles sobre una afirmación que hizo hace poco Mark Zuckerberg, creador de Meta (antes Facebook) y dueño de Instagram, WhatsApp y la herramienta de inteligencia artificial Llama. Zuckerberg asegura que los estadounidenses están profundamente solos, que, aunque tienen en promedio apenas tres amigos, realmente «necesitan» alrededor de 15.

A partir de esa premisa proyecta la siguiente gran apuesta de la inteligencia artificial: vender amigos digitales, parejas virtuales y terapeutas disponibles las 24 horas del día.

Suena interesante. Incluso práctico. Pero aquí va la verdad: cuando estás solo, triste o confundido, eres más fácilmente influenciable. Las redes, junto con la IA, están diseñadas para aprovechar esa vulnerabilidad.

¿Por qué estamos tan solos? Después de la pandemia, millones de jóvenes dicen sentirse solos, angustiados, desconectados. Aunque vivimos hiperconectados al celular, la distancia emocional parece mayor que nunca. La soledad es una experiencia generalizada: el 25 por ciento de los jóvenes del mundo manifiesta sentirse muy solo.

En esos momentos vulnerables solemos buscar apoyo inmediato, pero muchas veces lo hacemos en el lugar equivocado. Ese es el peligro de los llamados «amigos digitales».

Los chatbots de inteligencia artificial prometen escucha, compañía y ausencia de juicios, pero también pueden reforzar únicamente lo que quieres oír -y no lo que realmente necesitas-, fomentar pensamientos negativos, ofrecer información falsa o peligrosa y empujarte hacia los extremos.

Los casos documentados dan cuenta de adolescentes manipulados por chatbots: jóvenes que llegaron a odiar a sus padres, a radicalizarse o incluso a hacerse daño a sí mismos, hasta el suicidio. La IA carece de empatía; simplemente reproduce patrones existentes.

Aprovecho este espacio para invitarlos próximamente a mi nuevo podcast, titulado «Platiquemos Juntos». Será un espacio para hablar, escuchar y crecer en familia; un lugar donde padres e hijos aprenderemos juntos y encontraremos caminos claros para mejorar la convivencia y la toma de decisiones.

Un momento para transformar miradas: donde los padres comprenderán con mayor profundidad el mundo que enfrentan sus hijos, y los hijos reconocerán el valioso y complejo camino de ser padres hoy.

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