Padres tóxicos

Todos los papás buscan que sus hijos sean funcionales y tengan éxito en la vida. Sin embargo, pueden utilizar «estrategias» que impidan criar niños y adolescentes saludables: siendo sobreprotectores o esperar la perfección de sus desempeños que, al final, dañan su desarrollo emocional.

En nuestro libro Padres ausentes e hijos desconectados y vacíos, publicado por la Editorial Trillas, señalamos cómo familias disfuncionales afectan a los niños: podemos reconocer claramente que el maltrato grave, como el abuso o negligencia, puede tener un impacto negativo duradero. Pero ¿qué pasa con las estrategias diarias de crianza tóxicas que no son maltratos extremos?

Como maestro y orientador educativo veo muchas familias que parecen funcionar bien, pero que tienen una gran cantidad de dinámicas familiares disfuncionales a puerta cerrada. Que no haya abusos visibles no significa que no existan malas prácticas parentales que impidan a los niños y adolescente convertirse en adultos sanos. A continuación, presento siete prácticas de crianza tóxicas que pueden hacer que los niños sean menos funcionales en su adultez:

1  Sobreprotegerlos del dolor.

Los papás buscan evitar cualquier tipo de molestia, fracaso o carencia. Exigen al entrenador que no saquen a su hijo del juego y lo ponga en la banca o le dicen a su hijo que su perro desaparecido está «de vacaciones». Los niños que carecen de pequeñas adversidades se pueden convertir en adultos frágiles que, ante cualquier frustración, se desmoronan.

 

2 Elogian y premian a sus hijos solamente por participar.

Cuando los niños únicamente escuchan elogios por logros sin esfuerzo y merecimiento se convertirán en adultos inflados que se sentirán dignos de tener grandes sueldos y puestos de trabajo por el simple hecho de presentarse a trabajar. Podrían estar dispuestos a mentir, engañar y hasta robar para que puedan salir ganadores.

 

3 Vivir a través de los hijos.

Los padres también tienen heridas emocionales o traumas no curados. Y puede ser tentador el hecho de tratar de vivir a través de sus hijos lo que nunca pudieron ser de pequeños. Cuando un niño siente la presión de vivir el sueño de sus padres en él probablemente crezca con un fuerte resentimiento hacia la vida y carecerá de motivación para convertirse en él mismo.

 

4 Esperar la perfección.

Tener expectativas altas puede ser bueno y enseñarles que pueden hacer más cosas de lo que piensan, pero esperar de ellos la perfección los hará sentir que no son lo suficientemente buenos porque no pudieron lograr las expectativas de sus padres. Presentarán serios problemas de estrés, ansiedad, tristeza y hasta depresión por no alcanzar los estándares esperados.

 

5 Tratar de ganarse el amor de los hijos a toda costa.

Los padres pueden cometer el error de tratar de ser los favoritos de sus hijos y pueden sentirse bien momentáneamente, pero al final pierden a los niños. Pueden convertirse en adultos que manipulan a los demás para obtener lo que quieren.

 

6 Padres ausentes.

Papás que siempre están mirando sus teléfonos y muestran que siempre están ocupados en vez de apoyar emocionalmente a sus hijos. Cuando crecen con papás que no están disponibles la mayor parte del tiempo, los niños pueden crecer con dificultades para desarrollar relaciones sociales saludables en la vida adulta.

Tenga presente estas recomendaciones cuando se pregunte cómo está formando a sus hijos.

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