Hijos emocionalmente inteligentes

Hace dos semanas impartí una conferencia a padres de familia en Torreón. En la sesión de preguntas y comentarios un padre de familia comentó: «Doctor, ¿cómo educar hijos con buena inteligencia emocional? Creo que las escuelas deben desarrollarla en nuestros hijos, ya que nosotros, papás, no tenemos la capacidad y conocimiento para hacerlo».

Definitivamente las escuelas juegan un papel fundamental en desarrollar la inteligencia emocional en los alumnos, sin embargo, el primer grupo social de educación es la familia. No luchamos contra las emociones porque sean malas: luchamos contra ellas porque no entendemos cómo funcionan. La inteligencia emocional es la capacidad de trabajar con tus emociones en lugar de luchar contra ellas o huir.

A continuación, mencionaré algunos rasgos esenciales en la formación de hijos emocionalmente inteligentes:

1. Ver las emociones como mensajes y no como virus destructivos. ¿Cómo describes las siguientes emociones? Enojo, tristeza, miedo o celos. La mayoría de las personas dirían que son negativas, sin embargo, si una emoción produce malestar no significa que sea mala. Las personas emocionalmente inteligentes no perciben las emociones malas como amenazas, sino como mensajes que intentan comunicar información. Son señales que debemos tomar en cuenta para comprender el mensaje que nuestro cuerpo nos quiere comunicar y encontrar el problema que causa esa emoción negativa.

2. Escucha las emociones, pero no confíes en ellas. Toda información que recibimos es importante, incluso la emocional, pero no siempre debemos confiar en ellas. Mis emociones me pueden decir que golpee o le grite a ese tipo que cortó fila y se metió frente a mí en el mercado. ¿Debo escuchar y hacer caso? Por lo general es buena idea escucharlas, pero no es prudente confiar completamente.

3. Vivir las emociones corporalmente. Una persona con inteligencia emocional expresa y reconoce físicamente sus emociones. Una persona emocionalmente inteligente reconoce sus reacciones corporales ante un estado de ansiedad. Reconoce esta emoción porque percibe aumento en su ritmo cardiaco, cansancio, agitación, sudoración y náuseas. Una persona con baja inteligencia emocional tiende a evitar las emociones difíciles, lo que significa que pierde el contacto sobre cómo se sienten esas emociones en su cuerpo. Cuando entiendes que las emociones no son malas o peligrosas, sin importar cuán dolorosas se sientan, tiendes a aceptarlas y aprendes a vivir con ellas.

4. Acepta sus emociones sin juzgarlas. Cuando huimos o rechazamos emociones dolorosas le enseñamos al cerebro que esas emociones son peligrosas. Esto significa que la próxima vez que la experimentes sentirás miedo o tristeza, además de esa emoción negativa. Es más fácil superar una emoción negativa cuando se acepta y reconoce. Desarrollar la habilidad de validar la emoción es básica para regular emociones dolorosas.

5. Deja de controlar tus emociones y toma mejores decisiones. Personas con poca inteligencia emocional invierten todo su esfuerzo en regular sus emociones y quedan vacíos para tomar buenas decisiones y controlar sus conductas: «Estoy muy enojado. No debo dejar que el enojo me invada mi persona, pero no es justo lo que hizo mi jefe. Tengo ganas de golpearlo, pero puedo ser despedido. Pero, si no trabajara en esta empresa, lo patearía…». Toda la energía cognitiva, física y emocional, es tratar de regular la emoción de ira y no permite al cerebro liberarlo para analizar las mejores alternativas de solución.

2 comentarios

  1. Martínez Karinanoviembre 20, 2022

    Cómo puedo contactarlo para consulta privada?

    Responder
  2. Paolanoviembre 20, 2022

    Muy buen artículo como siempre maestro
    Gracias

    Responder

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