Vacaciones y no quieren dormir

Las vacaciones son muy esperadas por nuestros hijos, pero para muchas mamás y papás pueden ser un tiempo difícil: los niños se duermen tardísimo, se levantan al mediodía y pierden su horario de sueño, lo que provoca una ruptura de rutinas familiares y puede influir negativamente en su estado de ánimo, aprendizaje y salud en general.

¿Por qué cuidar el horario de sueño en vacaciones?

El sueño no es sólo un medio para «descansar»; es una necesidad biológica del organismo humano. Su importancia reside en el adecuado desarrollo cerebral: mientras los niños duermen, la memoria se consolida, se regulan las emociones y se potencia la atención.

La American Academy of Sleep Medicine concluyó en 2021 que, entre el inicio de la adolescencia y la edad escolar, es fundamental dormir entre nueve y 12 horas en el primer caso y entre 8 y 10 en el segundo, para evitar somnolencia y problemas de carácter, siempre manteniendo horarios regulares de sueño.

La variación de rutinas durante las vacaciones conlleva un «jet lag social»: un desajuste entre el reloj biológico interno y el horario social, que provoca que al final del periodo vacacional los niños se acuesten y despierten mucho más tarde de lo habitual.

Este desfase puede estar relacionado con irritabilidad, menor tolerancia a la frustración, falta de motivación para realizar actividades académicas, además de desajustes en el apetito y en los niveles de energía durante el día.

¿Qué puede ocurrir si niños y adolescentes descuidan sus hábitos de sueño en vacaciones? Dificultades de atención, aumento de la frustración y problemas para retomar la rutina escolar. ¿Qué podemos hacer las mamás y papás?

  1. Mantener los horarios lo más consistentes posible. Aunque se permita cierta flexibilidad, procura que no haya más de una hora de diferencia respecto al horario escolar.
  2. Fomentar actividades al aire libre. La exposición a la luz natural ayuda a regular el reloj biológico, facilitando que concilien el sueño por la noche.
  3. Reducir el uso de pantallas antes de dormir. La luz azul de teléfonos y tabletas inhibe la producción de melatonina, dificultando el sueño.
  4. Hablar de la importancia del descanso. Explícale a tu hijo que dormir no es un castigo, sino un regalo para que su cuerpo y mente funcionen mejor al volver al colegio.

Disfrutar de las vacaciones no significa descuidar los hábitos saludables. Como familia, es importante establecer acuerdos que ayuden a equilibrar descanso, diversión y autocuidado.

Recuerda: un hijo que duerme mejor es un hijo que aprende mejor, se siente mejor consigo mismo y disfruta más de cada día… también en vacaciones.

Deja una respuesta