Un estudio en el The Lancet’s eClinicalMedicine señala que las redes sociales podrían hacer que las adolescentes se sientan deprimidas, de ahí que es importante que los papás pongan atención y ayuden a sus hijos a manejar malas influencias.Los investigadores comprobaron en 11 mil jóvenes de 14 años en Reino Unido que las chicas tienen mayor riesgo de depresión al pasar más tiempo en redes sociales que los chicos. Si una adolescente pasa más de cuatro o cinco horas al día frente al Instagram, WhatsApp o Tiktok, hay un 40 por ciento de probabilidades de que muestre signos de depresión.
Según los estudios, dos de cada cinco chicas están en redes sociales durante tres horas o más todos los días. Cuando las chicas pasan tanto tiempo en línea están en riesgo de sufrir experiencias negativas relacionadas con su autoestima, pensamientos negativos, ansiedad y estrés.
El exceso de pantalla está asociado con déficit de sueño. Esto no se relaciona solamente a que pasan más tiempo en redes sociales por las noches, sino que les incrementa sus pensamientos negativos y les impide relajarse para dormir.Otro impacto negativo sobre las niñas es su autoestima. Al 60 por ciento de las chicas deprimidas no les gusta su aspecto y este grupo siente que es 2.5 veces más probable que no esté satisfecho con su imagen corporal que los chicos. Las redes sociales golpean a los usuarios con falsos ideales de belleza.
Stephen Scott, jefe de la Academia Nacional para la Investigación de Crianza en el King’s College de Londres, señala que pasar demasiado tiempo en redes sociales podría destruir la autoestima de los niños. Esto significa que los padres deben estar alertas e intervenir cuando observen que sus hijos, especialmente niñas, muestren emociones negativas antes ellas y la vida.
Es importante que los padres preparen un ambiente acogedor en casa y ayuden a sus hijos a desarrollar autoconfianza y regulación del uso social de las pantallas. También que no solamente establezcan límites, sino que estén en un diálogo abierto con sus hijos sobre el contenido y su impacto en su salud mental.
Cuando establecemos reglas sobre el uso cuidadoso de las pantallas, realizamos actividades recreativas afuera de sus recámaras y tenemos tiempo para dialogar y convivir con ellos, estamos creando un espacio para que nuestros jóvenes tengan experiencias reales que les ayudarán a fortalecer su personalidad y desarrollar una buena salud mental.