En los últimos meses, adolescentes y jóvenes han convertido a ChatGPT en su asistente, su enciclopedia e incluso su confidente.
Esta herramienta de inteligencia artificial puede ser de ayuda para aprender, resumir y redactar, pero un número cada vez mayor de estudiantes está confiando ciegamente en sus respuestas, sin detenerse a pensar si son verdaderas, completas o comprobables.
Más que aprender a investigar, contrastar ideas o razonar, algunos se limitan a aceptar lo que les dice una máquina sin reflexionar. El problema no es el uso de la tecnología, sino confiar ciegamente en ella.
Padres y maestros deben saber que el uso indiscriminado de la inteligencia artificial en el ámbito escolar está haciéndoles perder la fe no sólo en sus capacidades, sino también en la posibilidad de construir una respuesta cada vez más ajustada a las preguntas que les han ido formulando.
ChatGPT responde rápido, claro, seguro. Su uso de la lengua, de forma convincente, produce la ilusión de que todo lo expuesto por la máquina es cierto. No obstante, las investigaciones más recientes revelan que una proporción importante de sus respuestas puede ser errónea o inventada. En el ámbito escolar, el 66 por ciento de los universitarios reconoce utilizar ChatGPT para estudiar, pero uno de cada cuatro se entera de que puede equivocarse.
Entonces, ¿por qué los estudiantes confían ciegamente en el ChatGPT? Los expertos concluyen que existen dos causas principales: la pereza cognitiva y la ignorancia digital.
El cerebro desea ahorrar energía. Para el pensamiento crítico y la verificación de la información hay que activar la corteza prefrontal, la zona más exigente del cerebro. Por esta razón, muchos jóvenes prefieren adoptar una respuesta «preparada» antes que reflexionar sobre ella. Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía, lo denominaba «pensar rápido»: nos conformamos con lo inmediato y con lo que parece correcto, aunque sea erróneo.
Una investigación de la Harvard Kennedy School, «Artificial Intelligence: Promises, Risks, and Regulation», estima que los estudiantes que recurren a la IA ven disminuido su esfuerzo cognitivo en tareas de razonamiento hasta en un 40 por ciento.
Además, la mayoría de los adolescentes ignoran cómo funciona ChatGPT. Piensan que «busca la verdad», cuando se limita a predecir palabras. Common Sense Media afirma que el 58 por ciento de los adolescentes cree que los chatbots nunca dicen mentiras, y el 72 por ciento de ellos utiliza chatbots para la realización de tareas y trabajos sin contrastar la información.
Los riesgos son enormes: aprendizaje superficial, desinformación académica y pérdida del pensamiento crítico.
Cuando los alumnos se fían ciegamente de lo que dice la máquina, dejan de entrenar su propio criterio, su capacidad de razonamiento y su capacidad de observar la verdad.