El 1 de junio se celebró el Día del Ingeniero en nuestro país. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del 2019, de cada 100 personas formadas en esta área del conocimiento hay 92 hombres y solamente ocho mujeres.
En el 2023, el número de hombres superaba al de mujeres en la fuerza de trabajo mundial de ingeniería con un 86.3 por ciento contra el 13.7 por ciento. ¿Por qué el mayor porcentaje que elige carreras STEM (siglas en inglés para Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) son hombres?
El National Science Board indica que el 28 por ciento de los empleados de STEM son mujeres, lo que significa que una gran cantidad de talento de STEM se desperdicia con base en normas no adecuadas para las niñas. Otros estudios, como uno de la Universidad de Houston, señala cuán absurdamente temprano se calcifican estos estereotipos: a los 8 años, las niñas ya son significativamente menos propensas que los niños a identificarse con «inteligencia» innata o aptitud para estos campos.
Estudios recientes de Harvard y Columbia muestran que las industrias con más mujeres producen más patentes y lanzan productos que la gente realmente quiere. Tomemos la ingeniería biomédica, por ejemplo: los equipos con una buena mezcla de hombres y mujeres han dado lugar a avances en los estudios clínicos centrados en la salud de las mujeres. Está claro que atraer más mujeres a STEM es idóneo, pero ¿cómo hacerlo? Empecemos en casa.
Los padres de familia pueden realizar actividades que fomenten la curiosidad (experimentos de cocina, desmontaje de dispositivos), hacer preguntas abiertas sobre cómo funcionan las cosas, exponerlas a juegos de mesa como ajedrez, construir figuras con piezas de plástico y fomentar las habilidades espaciales a través de proyectos de construcción, codificación y diseño.
También, evitar estereotipos de que solamente los juegos espaciales son para los niños. Al final del día tenemos una oportunidad de cultivar a las chicas capaces de STEM que eventualmente resolverán el hambre planetaria, extenderán la esperanza de vida o transformarán Marte en un animado microcosmos humano. Tenemos que empezar a alimentar la curiosidad desde el principio antes de que las normas de género sociales aplasten esos intereses maravillosamente únicos.
No limitemos la inteligencia y mente de nuestras hijas a campos solamente verbales: impulsemos sus capacidades a otros campos más abstractos y numéricos, y nos sorprenderán sus talentos.
Papás: los invito a eliminar todo mensaje como: «Hijita, las matemáticas no son para el cerebro de las niñas» o «No puedes estudiar ingeniería porque es sólo para hombres». Son clichés que muchas de nuestras hijas pueden aprender y producirán obstáculos para su proyecto de vida.