Ser niño en pandemia

Ser niño en pandemia

Muchas felicidades a los niños en este su día. ¿Qué significa ser niño? Hay diferentes definiciones, pero la más común es el ser humano que todavía no alcanza la pubertad. Y generalmente, la pubertad empieza alrededor de los 10 a 12 años y da inicio la adolescencia. Recordemos que ser niño involucra el juego, la empatía, la creatividad, la inocencia y un pensamiento mágico. ¿Qué significa pensamiento mágico? Significa que su razonamiento está centrado en la fantasía y seres mágicos.

El COVID-19 ha cambiado estilos y formas de vivir de las familiares como no asistir a la escuela, permanencia más tiempo en casa, no convivir con amigos y familiares, mayor involucramiento y responsabilidades en labores domésticas, incremento de convivencia entre hermanos y padres, adaptación a nuevas rutinas familiares, aislamiento y reducción de actividades al aire libre. Todo esto está provocando en muchos de los niños miedo, desorientación, soledad, tristeza y estrés. Los niños escuchan diariamente a los adultos platicar negativamente sobre este aislamiento con enojo, pesimismo, ansiedad, e impotencia y provocaremos mayor vulnerabilidad en la salud mental de nuestros hijos. El pensamiento mágico que predomina en ellos puede magnificar y producir creencias falsas de esta pandemia:

“Todos nos vamos a morir”
“Yo tengo la culpa de todo
Voy a perder a mis amigos porque ya no los veo”
“Mis abuelos ya no me quieren porque no vienen a casa”
“Por mi culpa hay poco para comer y no hay dinero en casa”
“Algo hice mal porque perdieron su trabajo”

Cada niño reacciona en forma diferente ante la crisis e interpreta desatinadamente muchos de los problemas que viven. Los niños en sus primeros años de vida absorben todas las experiencias y ejemplos que los rodean. Si constantemente escuchan negativismo y pesimismo de sus papás, responderán con angustia. En cambio, si hay armonía entre sus padres y reducen la exposición de noticias catastróficas, entonces su marco de referencia será de certidumbre, optimismo y paz.  Una buena idea es aprovechar cada momento de unión familiar, como en el juego o la hora de comida, para preguntarles cómo se sienten, qué piensan y qué hacen para regular su malestar. Son niños y no podemos tratarlos como adultos y menos esperar de ellos que reaccionen o se comporten como personas mayores.

Explicarles lo importante en quedarse en casa con palabras que puedan entender y sobretodo que entiendan que no tienen la culpa que no puedan salir a la calle. Demostrarles lo importante de su seguridad con actividades lúdicas. Usando nuestro ejemplo enseñarles a lavarse las manos. Pueden jugar un momento con las burbujas del jabón y mientras se enjabonan entre los dedos podemos canta la canción “Las Manos a Lavar” de la Gallina Pintadita o de la Plaza Sésamo. Si no la sabemos o no nos gusta cantar, la podemos escuchar de YouTube. No olvidemos reconocer las conductas positivas de nuestros hijos. La mejor forma para crear hábitos positivos es reforzarlas y no usar castigos o consecuencias negativas cuando no las cumplan. Según la teoría psicológica conductual afirma que para incrementar la probabilidad que una conducta positiva se repita hay que reforzarla. Y no estoy diciendo que cuando su hijo se porte bien hay que darle un juguete, pero si una palabra de aliento o una palmadita en la espalda. Y les deseo a todos una gran felicitación si dentro de nuestro corazón tenemos todavía a un niño que nos hace jugar y vivir con sencillez nuestra vida.

Periódico Vanguardia

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