No puedo dormir

No puedo dormir

Estas dos últimas semanas he recibido decenas de correos de papás preocupados por la dificultad que presentan sus hijos para dormir. En mis clases de universidad, el 40% de mis estudiantes presentan un problema fuerte de sueño: “Maestro, me acuesto a las 10 pm, pero me duermo hasta las 2 am.” “Mi hijo de 11 años se levanta hasta las 11 am porque le da insomnio casi toda la noche.” “Maestro, me pongo a ver series de televisión hasta las 4 am porque me la paso despierta hasta en la madrugada.” El horario del sueño se ha convertido en un gran problema en esta pandemia. Este es un tema que me ha preocupado enormemente en los últimos años. El adolescente milenio se ha caracterizado por pocas horas de sueño, promediando entre 4 a 5 cada noche. La mayoría de las veces culpando al exceso de tiempo de pantalla y uso de la tecnología. Sin embargo, en las últimas semanas el aislamiento tiene nuevos efectos negativosrelacionados con el problema de insomnio: estrés, sentimientos de soledad, disminución en la actividad física, incertidumbre, incremento del sedentarismo, falta de esparcimiento, fricciones familiares, exceso de tareas y mala organización de su tiempo en casa.

¿Qué podemos hacer? Exponerlos menos a las noticias del COVID-19, realizar actividades relajadas antes de dormir, leer algún libro físico al menos 15 minutos antes de acostarse, escuchar música tranquila, jugar juegos de mesa, tener convivencias familiares amenas, no tomar bebidas estimulantes como café o refrescos de cola y lo más importante, al menos una hora antes de la hora de dormir evitar cualquier uso de pantalla como celular, tableta o laptop.

La Dra. Stepania Mantetti, pediatra familiar italiana, afirma que muchos niños no quieren dormir por miedo a no despertar. Muchas familias experimentan estrés por su trabajo y situación económica y proyectan esta ansiedad y cansancio en sus hijos y algunas veces los hacen culpables de la crisis. Aunque los papás están 24/7 en sus casas, los niños reciben menor calidad de tiempo y desconocen a qué hora se duermen ya que están en sus trabajos o atendiendo las labores domésticas.

En estudio realizado por la Dra. Yvonne Kelly, publicado en Journal of Epidemiology and CommunityHealth en el año 2013, “Time for bed: associations withcognitive performance in 7-year-old children: a longitudinal population-based study” (Tiempo para dormir: Asociaciones con el rendimiento cognitivos de niños de 7 años: Estudio longitudinal basado en la población) afirma que el bajo desempeño cognitivo provoca que se duerman tarde. Los chicos que dormían después de las 9 de la noche se asociaba a dificultades en su aprendizaje de la lectura y matemáticas en la escuela. Debemos brindar todas las herramientas didácticas para que los niños y adolescentes posean las habilidades académicas básicas. Además, el estudio recomienda detener todo uso de pantalla al menos 30 minutos antes de acostarse. Recordemos que la luz artificial manda una señal al cerebro para detener la producción de melatonina, hormona del sueño. Claro que el horario también es importante. Si movemos su hora de dormir de las 10 pm a 12 pm, se levantará hasta las 10 am y no dos horas antes. Es fundamental entrenar el cerebro de los niños y adolescentes a estar activos en el día y no en la noche.

Periódico Vanguardia

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