Grandes lecciones de los niños

Grandes lecciones de los niños

El pasado jueves celebramos el día del niño. Y quisiera realizar una reflexión sobre qué lecciones nos enseñan. Muchas veces los papás pensamos que nuestra misión más importante es convertir a nuestros niños en adultos responsables, trabajadores e íntegros. Sin embargo, hay una gran cantidad de cualidades que debemos mantener en nuestros hijos desde pequeños y toda la vida. Cuando pensamos o hablamos de un niño inmediatamente se nos viene a la mente de una persona que no ha llegado a la pubertad y se caracteriza por su inocencia, curiosidad, imaginación, juego e ingenuidad. Estas son algunas de las lecciones que nunca debemos olvidar:

1. Ser curiosos: Los niños por su naturaleza hacen preguntas, levantan tapas y oprimen botones para saber qué pasa. La curiosidad es uno de los principales motores de nuestra motivación para aprender. Esta inquietud nos mueve a descubrir y nunca parar en nuestro crecimiento de nosotros mismos, de los demás y del mundo. “Mamá, ¿Por qué…?” Es una de las preguntas típicas de los pequeños que desafortunadamente los adultos la hemos extinguido por miedo al qué dirán o parecer ante los demás como un ignorante. Como dice un proverbio chino: “Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
2. Disfrutan la vida en cosas simples: Los niños aprecian los placeres simples porque muchas de sus expectativas son sencillas. Ellos saben que el placer se encuentra en todas partes: una piedra, una caja de zapatos, un montón de arena o tierra, palitos de madera navegando en agua corriendo por la lluvia en la calle y crear escenarios escolares con las muñecas y carrera Le Mans con nuestros carritos de Hot Wheels. Los adultos debemos aprender que busquemos cosas simples para llenarnos de tranquilidad, descanso y placer.
3. Vivir el momento: Los niños disfrutan y viven con pasión cada instante de su día. Nos enseñan que cada instante lo disfrutemos sin estar pensando en el ayer o el mañana. Nuestros hijos no necesitan el Mindfulness (técnica de meditación en el presente para regular el estrés) para regular sus emociones ya que viven constantemente su presente. Los niños nos enseñan a disfrutar el momento de un café, ver a nuestros hijos jugar entre ellos o abrazar a nuestra pareja sin decir palabra. Vivamos el ahora y tendremos una vida más ligera y deliciosa.  
4. Ser apasionados: Una muñeca o un carrito de plástico pueden mantener entretenidos y ocupados por horas y a veces por días a los niños. Recuerdo que una caja de cartón de refrigerador era el centro del juego por semanas: Una nave espacial, un fuerte para defenderse de los indios o una casita para tomar el té. Cuando el niño descubre una nueva actividad, la abraza con intensidad y amor. Pone todo su ser, esfuerzo y motivación en ello. Angela Duckworth, investigadora y psicóloga de la Universidad de Pennsylvania, presenta un nuevo método para lograr el éxito en la vida “GRIT(determinación) y consiste en dos elementos: Pasión y perseverancia.

Quisiera terminar con un menaje que recibí esta semana en un grupo de WhatsApp: “Piensa como adulto, vive como joven, aconseja como anciano y nunca dejes de soñar como niño.”

 

Familia21​​​

Sección Vida​​

Periódico El Norte

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